lunes, 19 de octubre de 2026

Buenas nuevas

Hablaba en el anterior post del derrumbe del mundo, del mío, de escribir como salvación de los muros y las fachadas cayéndose a mi paso, de la ruina en el camino bajo mis pies y en mi cabeza claro, demasiado tiempo en el alambre, demasiado tiempo recostada en el pulso constante... Y llevo unos días pensando en que necesito una buena nueva en mi vida. Hasta le he preguntado a la IA el por qué de esta necesidad justo ahora: 

Necesitas buenas noticias en tu vida porque influyen de forma directa en tu cerebro, tus emociones y tu relación con el entorno. Beneficios en el cerebro y la salud mental: 
- Relajan el sistema nervioso: El contenido positivo frena el estado de alerta y reduce la activación de la amígdala (la zona cerebral encargada de la defensa y la huida).
- Liberan neurotransmisores: Leer o recibir buenas noticias estimula químicos como la dopamina y la serotonina, lo que mejora el estado de ánimo y genera bienestar.
- Fomentan la esperanza: Ayudan a consolidar un pensamiento optimista y alejan la sensación de impotencia frente al pesimismo constante. 

La cosa es que sí,  queridos míos, el título "buena nueva" suena al Evangelio, pero es que el término lo uso así a conciencia, alejándome de mi "oficio",  porque no va desencaminado con respecto a lo que quiero contaros y porque los cristianos al final hablamos de lo mismo: de algo a lo que creer, que nos salve, a lo que aferrarnos y tirar con la vida.  No hablo de noticias de España y el mundo que salen en los periódicos, los informativos o en X; tampoco estoy diciendo que no me surjan cosas buenas de mi alrededor, de lo que le sucede a quienes me importan, claro que sí, y yo de rebote celebro como si fuera mío con ellos todo lo bueno pase; aunque claro, como ya sabéis que nos pasa a la gente extremadamente empática,  también sufro con ellos lo malo sus pérdidas, sus miedos, sus problemas, y últimamente que hay bastante de esto si miro a mi alrededor, pese a que me voy bajando de ese tren para sufrir menos,

Que sí, que todo sigue rodando y yo, parada aquí en este mundo  incierto, vengo necesitando ya algo bueno en lo mío, en mi vida personal y profesional, la mía propia, y simplemente en lo que rece mi nombre y mis apellidos (sí, tengo en mente algún proyecto o iniciativa en la que he participado o incluso a la que voy esta tarde, por qué no). Y para qué - Para qué la poesía, vuelvo a títulos de Cobos Wilkins porque también hablamos de lo mismo- pues sencillamente necesito una buena noticia  para sentir que estoy viva, para que mi electrograma sigue latiendo, para que sentir que por lo que lucho cada día vale la pena, - o que yo misma lo valgo en realidad- que tengo  alguna meta posible y que al menos he llegado a una parada en boxes, a una especie de remanso para tomar aire y seguir. 

Decía Pau Donés que "vivir es urgente", y con esa urgencia hoy tarareo su Jarabe de Palo; "buenas noticias, un colocón de energía positiva. Buenas noticias y algo de felicidad".  

Será o seró, queridos míos. Segumos! 

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