“Todos representantes seremos
de nuestras propias acciones
pues al fin la vida es eso
breve comedia en que somos
figuras de carne y hueso
apenas nos dan la entrada
y ya desaparecemos”.
El mago Lisipo en Comedia famosa. En esta vida todo es verdad y todo es mentira de Calderón de la Barca
Que la vida es sueño y los sueños sueños son, que escribía Calderón.
Que lo tuyo es puro teatro, decía la cantante cubana La Lupe.
Que la única verdad es que todo es mentira, cantaba Café Quijano.
Y así, todo es mentira. Me he quedado esta parte para titular este post y, no: no voy a analizar el programa de Risto Mejide en Cuatro que creo que ni siquiera lo habré visto mucho más de cinco minutos. Pero, lo reconozco, así a bote pronto: es un títulazo lo que da nombre al espacio, sugerente y reflexivo nada más con esa cabecera por mucho que en el desarrollo del espacio televisivo nos creamos o no, estemos más de acuerdo o menos con lo que allí se nos dice y se nos muestra.
Tampoco voy aquí a analizar las corrientes filosóficas con las que se conecta tal afirmación del título. Sí, bueno venga, repasemos: desde el vacío de que nada es "real" de los nihilistas, el escepticismo y la duda extrema de Descartes con su "pienso, luego existo" y que ese dudar nuestro es lo único certero o Nietzsche para quien toda comunicación formalizada tiene un elemento de falsedad o convención; y sin faltar por supuesto la sombra en la pared de la caverna de Platón, un reflejo distorsionado de la verdadera realidad en el mundo de nuestras ideas.
Puede, y no lo voy a negar, que me quedo con todas estas corrientes si es posible en este justo momento de mi vida, ya sabéis "patas arriba" y en un mundo "incierto" (sí, no sé si más o menos distorsionado en mis ideas, sr Platón). Poco importa pero hace días que me viene rondando esta afirmación de que todo es una mentira. Y por qué, en qué me fundamento para pensar así, qué veo o qué siento para pensar esto. Dice la IA, tan recurrente últimamente pero que me viene hasta bien por darle alguna validez de fuente, que más allá de su sentido literal, la frase suele tener varios enfoques o matices: crisis existencial, desconfianza generalizada y autoengaño. Y sí, se los compro todos, porque además va en la línea de las filosofías antes expuestas pero llevadas como a mí me gusta a la cotidianeidad de los mortales.
Crisis existencial. O montaña rusa también llamada en un idioma de andar por casa, sí, descalzos sintiendo el frío abrasador y el calor que te hiela (como buena poeta oye. Véase poema: Euforiangustia ). Este matiz, aquí en lo incierto que trato desde el comienzo en este espacio está más que evidente: el no saber para dónde tirar, qué hacer, cómo salir de dónde me encuentro, el camino y sus "crossroads", los desplantes de los viajeros que me acompañan en los distintos tramos, mis inseguridades extremas a veces, mi fortaleza otras...
Desconfianza generalizada. Puede que el programa de Risto sea su resultado en cuanto a política y sociedad, claro, de desenmascarar a la realidad, claro que con un determinado cristal como todo, que hasta en eso hay desconfianza claro. Y por qué, pues porque sentimos que nos han fallado: el político de turno, el jefe, el amigo o el amante. Da igual. Fallar, eso tan humano nos lleva a esto a desconfiar, y no hay cosa peor: porque de un lado, para quien es objeto de esa desconfianza parece que nada es suficiente para demostrar que la otra parte se equivoca y que queremos cambiar; y para el sujeto desconfiado, esta situación nos lleva a cuanto menos sentirnos vacíos y nihilistas de la vida que nos rodea.
Autoengaño, es decir: cuando asimilamos el titular y lo hacemos nuestro no es otro síntoma que de toma de conciencia de que uno mismo ha estado viviendo bajo una ilusión o negando la realidad. Digamos que despertamos de ese vivir y soñar de Calderón y, a veces, tal vez por eso venga este post, de golpe, por un gesto o una acumulación de ellos,. por una experiencia traumática o por las cicatrices reabiertas por anteriores, por actitudes que salen a la luz, por promesas, una vez y otras que no se cumplen, por una decepción y otra, y otra más... pero que lejos de hundirnos, ¡eureka!, nos dan luz y disipan las sombras distorsionadas, que nos invitan a dudar de todo, a pensar y existir a la vez, a estar más atentos para ver que nada ante nuestros ojos es real, a hablar claro sin falsedad ni dobleces y exigir lo mismo en cada conversación para hacer oídos sordos a las excusas tontas, a los ofrecimientos falsos de estoy pero no, te cuido pero mi ombligo va antes, a la empatía que no existe, a los abrazos sin fuerza y a los te quiero gratuitos... Para ver los hechos sencillamente sin engañarnos, sin ningún otro cristal que el propio, limpiado por nosotros mismos en un momento de lucidez y caída del guindo.
Pero claro, en esta visón, -la de esta que escribe- hasta qué punto eso es verdad o mentira, puede que en término medio como en la comedia En esta vida todo es mentira y todo es verdad... Queridos míos, sí, de nuevo estáis en lo cierto si pensáis que sólo trato de buscar un argumento que justifique el caos que me zozobra a diario, los duelos que batallo en silencio, la ansiedad que me produce la falsedad que me demuestran.
También, por supuesto, podéis pensar que, - parafraseando a Bucay- estoy empezando de verdad a "amar con los ojos abiertos", que estoy empezando a conjugar el verbo "darse cuenta" y poniendo un tic ✅ a lo que sí y a lo que no; que estoy empezando a encontrar una razón, un clavo ardiendo o no, una piedra qué levantar para seguir excavando, para agarrarme fuerte y para salir de mi caos: enfocándome, valorándome, limitando y priorizándome, siguiendo a la otra Alicia.
La realidad
No es como a mí me convendría que sea.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
Jorge Bucay. Cuentos para pensar
Puede que no sea un cuento, ni una comedia. Todo es mentira o todo es verdad, qué más da....Mentira, o verdad, aquí seguiremos, en nuestro papel, y aunque no me guste el anglicismo: chequeando sin miedo la vida que nos toca. ✅✅✅
Pero sobre esto, queridos míos, ya hablaremos en otro momento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario