Sigo varada. Mis ojos no ven más allá del lodo que me retiene en la orilla de siempre. Ni siquiera sé si respiro por la nariz o sigo muriendo por la boca. Puede que haya días y días, mejores y peores, - eso dicen y eso me digo-, pero lo cierto y verdad es que cada día que pasa, me pesa más para salir a flote; como si de mis articulaciones anudadas llevara unas rocas que crecen por horas, que tiran con una fuerza imparable para ningún arrecife, coral o alga que se precie: mi cuerpo sigue la inercia directa hacia lo desconocido y profundo, a lo más caótico y negro de este mi mar incierto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Buenas nuevas
Hablaba en el anterior post del derrumbe del mundo , del mío, de escribir como salvación de los muros y las fachadas cayéndose a mi paso, de...
-
De Jordi Labanda, en Martin Ceballos "No me sale ". En los años de la Escuela, recuerdo que mi maestro de pintura de niña, el g...
-
Era una de esas frases típica- tópica que, de broma o no tanto, solíamos escuchar y decir durante los años de instituto, - o al menos a mí m...
-
"Dice la tradición que cuando abrazamos a alguien ganamos un día de vida" . Pablo Coehlo Nacer, vivir y morir solos. Es nuestro ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario